Recordar a Victorine Le Dieu
significa para nosotras
Religiosas de Jesús Redentor,
vivir en el tiempo el don de la gracia
que el Espíritu ha suscitado en nuestro corazón.
Su fuerte sensibilidad
a las exigencias de Dios
la hizo pasar a través de
imprevistas experiencias vitales
que, progresivamente,
la ayudaron a esclarecer el proyecto
que Dios la estaba revelando.
El don de la contemplación,
la atracción de Dios como valor supremo,
se fundieron en ella en un armonioso equilibrio
entre oración de adoración
y atención a las necesidades más urgentes
del momento histórico de su nación.
Reparar, reconciliar,
adorar a Cristo en la Eucaristía,
servir con ánimo humilde a los hermanos
fueron los grandes valores
que comprometieron toda su existencia.
Es el carisma que nos transmitió a sus hijas
y que nos compromete a hacer presente
en el tiempo su respuesta evangélica.
(Intruducción a la Regla de Vida)